El desembarco del “penny loafer”

Me tengo que confesar un amante de los zapatos y en este caso de los mocasines. Y navegando por la red he descubierto la verdadera historia de los conocidos zapatos castellanos. Creo que es bastante curiosa y por eso hoy os la cuento.

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El mocasín llegó a EEUU tras la Primera Guerra Mundial, cuando los soldados que regresaron a casa desde Noruega trajeron consigo unos confortables zapatos de cuero como los que solían usar los campesinos de aquellas tierras. En 1936, el zapatero G.H. Bass, de Maine, tomó ese diseño y le añadió un aporte personal: una tira de piel sobre el lomo con una abertura en medio. Bass le puso el nombre de “Weejun”, en un guiño tanto a los nativos americanos, que fueron los que llevaron los primeros mocasines, como a los noruegos (“Weejun” es una contracción de “Norwegian”). En años posteriores, la posibilidad de introducir peniques en su característica abertura fue la que le dio el sobrenombre de “penny loafer”.

Previamente, en el siglo XIX, los pescadores británicos comenzaron a viajar a Noruega para la pesca del salmón. Un destino especialmente popular para esta práctica fue el Valle de Aurland, en Sognefjorden. A comienzos del siglo XX, estos “Señores del Salmón” ya acostumbraban a llevar un calzado local denominado “teser”, que se convirtió en el vicio privado de pescadores adinerados hasta que a mediados de la década de los 30 saltó a la palestra y se dio a conocer en todo el mundo.

Representantes de la revista Esquire, referente en lo que se refiere a moda masculina, comenzaron a ver estos zapatos en Europa y, posteriormente, en Palm Beach durante la temporada de invierno de 1935/36. Los vistos en Palm Beach eran auténticos zapatos noruegos procedentes de dos tiendas de Londres; por aquel entonces ningún fabricante estadounidense elaboraba este calzado.

Quizá viendo su potencial comercial, Esquire se alió con la tienda neoyorkina Rogers Peet, que aceptó encargarse de la venta de estos zapatos aún por producir. Fue entonces cuando ambos le encargaron a G.H. Bass & Company, pioneros en la producción de calzado tipo mocasín, la elaboración del “Weejun”, cuya popularidad se disparó durante los primeros 15 años, hasta alcanzar el 60% de la producción de la compañía Bass de esta clase de zapatos en 1951.

En España, el verdadero artífice de popularizar los clásicos mocasines para hombre hechos a mano fue la empresa Castellano, fundada en 1920, hasta el punto de que “castellanos” se ha convertido en la denominación típica de este tipo de calzado en nuestro país, independientemente de quién lo fabrique. Esta histórica empresa continúa en activo y podéis visitar su página web en el siguiente enlace: http://www.zapatoscastellano.com/